Archive for octubre, 2012

octubre 29, 2012

Día de difuntos

En breve será el día de todos los santos, día de difuntos, en fechas pasadas he pasado por la puerta del cementerio, allí está mi madre, dormida…quiero entrar y me pregunto; ¿Para que? _Para ver esta misma foto, con sus ojos vivarachos y llenos inocencia, esa sonrisa enigmática que parecía decirme,…¡Me voy!
_Y se fue dejando atrás lo único, lo mas amado, su hijo, ella fue mi sostén y yo el anhelo de su vida.
Murió en mis brazos, no podía comer, minutos antes le había dado un poco de agua a través de una jeringuilla…estaba tumbada sobre la parte izquierda de su cuerpo, en posición fetal….morimos igual que nacemos, yo, lo sabía, movió sus labios lentamente….esta imagen se repite en mi cabeza hasta la saciedad, no puedo olvidarla…acerque mis labios y la besé diciéndole, mi pajarito, mi pajarito, solo acerté a oírle decir; pa pa pa y su cabeza se quedo inerte entre mis manos, su linda cabecita, era tan frágil, tan hermosa….el dolor me destrozó el alma….aunque esto leáis, no podréis entenderlo.
Pasó algún tiempo, hasta que un día se manifestó en mi casa a través de una grabación que hizo mi hija, por supuesto vinieron mas, hasta el día de ayer….
Eran como las diez de la noche, llevaba algunos días pensando pero no me atrevía, sin decir nada, me levante del sofá, fui al cuarto de mi hijo, es allí donde se manifiesta, puse en marcha la cámara de vídeo del teléfono y acompañado de mi perro me puse a grabar…
En un principio la enfoque hacia la ventana del cuarto, la habitación estaba en la oscuridad mas absoluta…tengo que decirlo; ¡Tenia miedo! _Giré sobre mi, la cámara seguía funcionando, enfoqué hacia una parte de la habitación donde suele manifestarse, el perro pego un salto tremendo y empezó a temblar muerto de miedo, miedo que me transmitió, enfoqué la cámara hacia el y lo paralizó el pánico, vi sus ojos a través del visor, eran la viva expresión del miedo, un escalofrió me recorrió el cuerpo, como impulsado por un resorte el perro salió corriendo y yo detrás con un salto, en segundos, estaba en el salón, mi mujer al verme se asusto, le conté lo sucedido, se enfadó enormemente y me dijo te he dicho que no hagas tonterías, no me hables……miré la cámara de vídeo, la grabación, no había nada…..
octubre 28, 2012

El Ché, una vida de leyenda – Ernesto Guevara

……continuación:
El Che, una vida de leyenda….
Ernesto lo tuvo muy claro desde su juventud, era guapo, inteligente, decidido y no podía joder su vida en nimiedades, tenia que buscar lo excelso, no contento con el largo viaje a través de Sudamérica, fruto de su amistad con Granados, se lanzo a salvar el mundo había visto todo cuanto el ser humano puede padecer y se dispuso a terminar con todo tipo de injusticias sociales, el no creía en un dogma, creía en la vida, pero esta lo llevó a la notoriedad, el drama y con ello…la tragedia.
El Che con su perrito en Sierra Madre
Terminado su periplo por Cuba, pensó que el trabajo estaba hecho y la formas y maneras de Fidel no eran las suyas, el no soñaba con ser ministro, con ser un rey lleno de oropeles y escribir en el viento, el soñaba con lo tangible, con lo humano, con la dura pelea diaria y desde allí acercarse al corazón de los hombres…..se marchó dejando atrás la gloria y volvió a su concepto de vida, a buscar entre los oprimidos una ventana para la libertad, en 1965 envia una carta a Fidel dimitiendo de todos sus cargo, la firma bajo un lema; «hasta la victoria siempre», (http://es.wikisource.org/wiki/Carta_de_despedida_del_Che_Guevara).
Disfrazado y bajo una identidad falsa va a Tanzania
Mientras tanto Ernesto bajo una identidad falsa se desplaza a Tanzania, para desde allí aventurarse en la guerrilla congoleña y participar de su libertad, al poco tiempo se da cuenta que aquello es imposible la desorganización es enorme, los diferentes dialectos y lenguas para comunicarse con los guerrilleros son innumerables.
En un hombre tan organizado como el , del cual se decía que era como un perfecto alemán, aquello era el camino a ninguna parte, harto de la falta de entendimiento y desastre del ejercito cubano llegado para ayudar en la refriega, le hacen abandonar y por primera vez se siente vencido. Cuenta y comienza sus cuadernos con la siguiente frase; “Esta es la historia de un fracaso” y termina diciendo; “No hubo un solo rasgo de grandeza en esa retirada”.
Se da el caso que tres días después de su partida, Mobutu derrota a la guerrilla e impone una dictadura durante treinta años.
Ernesto ya ve todo esto desde la distancia, el ha dejado la semilla de la revolución, se ha cansado de luchar contra un imposible, África todavía no esta preparada.
Pasa algún tiempo desaparecido, dicen que en Praga, desde donde escribe varios cuadernos sobre lo acontecido, pero su mente esta en otro lugar, el movimiento guerrillero boliviano esta en marcha y él estará donde lo necesitan, vuelve a la lucha, escondido en los monte vive casi en la desesperación, muy posiblemente ante la escasez y las precariedades por las que pasaban los suyos, es traicionado dando aviso de donde se encontraba, es hecho prisionero y en un juicio de campo, sumarísimo, en la mañana del 9 de octubre de 1.967 es ejecutado, no murió de cualquier manera, no, Mario Teran lo relata así:
Sus últimos días en Bolivia

“Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: «Usted ha venido a matarme». Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: «¿Qué han dicho los otros?». Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: «¡Eran unos valientes!». Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. «¡Póngase sereno —me dijo— y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!». Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto.

Ernesto estaba muerto, si, pero había nacido una leyenda.
Lavandería donde expusieron El Cuerpo del Ché Guevara. Vallegrande..

Nota. El texto ha sido desarrollado y argumentado por Rafael Valiente Ortiz, extraído de documentos publicados.
octubre 27, 2012

Ojos verdes

…Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tal cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.
Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores, se alejan por entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas; otras, con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa, para estancarse en una balsa profunda cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.
Por último, una tarde… yo me creí juguete de un sueño…; pero no, es verdad; le he hablado ya muchas veces como te hablo a ti ahora…; una tarde encontré sentada en mi puesto, vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto…, sí, porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente, unos ojos de un color imposible, unos ojos…
-¿Verdes?
-¿La conoces?
-¡Oh, no! -dijo el montero-. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta estos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio o mujer que habita en sus aguas tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro por lo que más améis en la tierra a no volver a la fuente de los álamos. Un día u otro os alcanzará su venganza y expiaréis, muriendo, el delito de haber encenagado sus ondas.

Gustavo Adolfo Becquer
octubre 27, 2012

El amor es necio, absurdo y obstinado…

El amor es necio, absurdo y obstinado…
“Pase lo que pase mañana, habremos tenido hoy”.
Realmente hermoso… y miré veinte años atrás, rubia muy rubia, un vestido floreado largo hasta media pierna, entallado a la cintura, colgaba de ella como colgado de una higuera, cazadora vaquera, calcetines de distinto color y botas militares, Dr. Martens. Era atemporal en su vestir y en sus maneras, la moda no iba con ella, ella era la moda, inteligente, muy inteligente, pero el amor no se dedica a medir la inteligencia de nadie, es necio, absurdo y obstinado.
Era muy joven aún pero subía la loma con un andar lento y cansado, una chiquilla rubia muy rubia corría delante de el, se cruzaron con una pareja que descendía,  reían, ella se movía como si fuese una brizna de hierba en el viento, sonrió… cuantos recuerdos….
Llegaron a lo alto…_¿Papá estas cansado?
_Ufff un poco, siempre sonreía, levantó la cabeza y fijo la mirada en el horizonte, había tanto amor en sus ojos.
_¡Papá, papá…estuviste aquí con ella?
Giró la cabeza y se quedó mirando su cabello rubio y sus hermosos ojos verdes.
_¡Sí aquí estuvimos!…miró a su hija y la vio a través de su mirada.
Y durante veinte años sus días y sus horas se cruzaron y se convirtieron en voces mudas y palabras sordas sin atreverse a decir…¡Te quiero mi amor, te quiero!
Y esperando mañana dejó pasar la vida, sin saber que mañana; ya había pasado.
octubre 26, 2012

Gary Clark Jr. – Ain’t Messin ‘round (In The Live Room) (Live) (2012)

Gary Clark Jr. – Ain’t Messin ‘round (In The Live Room) (Live) (2012)

octubre 26, 2012

José Manuel G. Ballestero – Alcalde de Coria

….desde el cariño:

octubre 24, 2012

Mi perra trujillana y Pedro Paramo

La primera vez que fui a los toros me hice pis. No por el cruento drama de la lidia, sino porque tenía cinco años y me dio vergüenza decirle a mi padre que no aguantaba. Él y yo de la mano fuimos a la Monumental de Barcelona. Aún añoro la para siempre perdida sensación de seguridad que proporciona la mano de un padre cuando todavía pensamos que el nuestro es único- y lo es- y que a su lado nada malo ocurrirá. Mucho antes de que la vida me enseñara que también los padres sufren la enfermedad, la vejez y la fragilidad, aquella mano poderosa era el parapeto de estabilidad y paz tras el que crecí. De aquella tarde no recuerdo ni el albero del ruedo, ni la gracia del pasodoble, ni el colorido festivo, ni la gloria de los toreros, ni la belleza del lance.
A la salida, se me escapó el pis. Mínima entre un bosque de bajos de pantalones y algún que otro delgado tobillo, mucho genio, avergonzada y enfurecida, aburrida y decepcionada por el espectáculo lejano y atroz le espeté a mi feliz padre, -¡todo ha sido por tu culpa!- y rabié ante sus carcajadas, sin comprender él mi drama ni yo su risa.
Desgraciado estreno en la tauromaquia. Después me volví aficionada forzosa tras largas veladas ante la televisión cuando los hermanos escenificábamos la lidia, uno torero, otro toro y otro picador entre la sonora voz de Matías Prats. Algún jarrón murió con el trasiego y algún cristal jugando al fútbol. Fútbol y toros. Franquismo. Eso decían. Se murió Franco… y ya ven. Ni el Papa de Roma, ni los reyes ilustrados pudieron con los toros y pese a Jovellanos, Larra o Martín Santos, con todo su arte y su parte, ni Goya, Lorca, Alberti, Picasso, Gerardo Diego o Hemingway, con su suerte y su muerte, hubieran sido ellos sin la Fiesta. Por no hablar de Bizet o Blasco Ibáñez.
Ahora, cuando oigo a tanto cursi igualar el dolor humano con el del toro-¡qué terrible instrumento de tortura es el anzuelo, que nos proporciona la heroica y sabrosa merluza de pincho vedada (supongo) por coherencia a la santa legión de los feroces antitaurinos- acoso, tortura y ablación del clítoris en el argumentario, me espeluzna este frenesí prohibitivo tan buenista, sesgado y peligroso, que apesta como pocos a moralina inquisitorial.
Cuanto me hubiese gustado a mi tener aquella mano poderosa cogiendo la mía, llevándome a los toros o simplemente pasear y sentados en un banco y en un día como hoy de otoño ventoso, sentir sus dedos sobre mi cara, acurrucarme al abrigo del viento y decirle: ¡Papá te quiero!.
No fue así, no pudo ser y nunca lo sera, no conocí esa fuerza, esa mano poderosa, ni tan siquiera la autoridad manifiesta del padre, que cuando eres niño tanto necesitas, nací solo, solo al arrullo de mi madre, como una pequeña fiera, y no nací muy fuerte porque las circunstancia que se dieron no eran buenas, hambre no pasé, pero en ningún momento llene hasta saciarme y con la debilidad aparente que siempre tuve desarrolle una fuerza interior poco común, es la que hasta hoy me ha sostenido y con ella he querido dar a mis hijos lo que nunca tuve….amor.
A veces lo veo caminar entre la sombras, es un anciano, viejo y vencido, nos miramos a los ojos y nos decimos tantas cosas….las mas importantes se guardan en la esclavitud de mis silencios, ni siquiera a mis hijos, hoy con mi madre muerta, nada tengo que perder, aunque no se termine el suplicio, gritaré donde nadie me oiga;…¡Papa te quiero!
Ya no puedo más, no puedo, paso por la puerta de su finca, quiero entrar y no puedo, me paro en la cancela, la casa esta lejos, un enorme perro mastín percibe mi presencia, odio a ese perro, sus ladridos molestan hasta mis pensamientos.
Y me acuerdo de mi abuela cuando me cantaba de niño…El romancero de “la loba parda”:
Tardecita primavera
estaba yo en mi majada
remendando mis zapatos
y aguzando mi alcayada,
vide venir siete lobos
por una honda cañada,
venían echando suertes
para entrar en mi majada.
Le tocó a la probe loba
patizumba y jorobada.
Siete güeltas dio a las redes
y no pudo sacar nada,
al cabo las ocho güeltas
quitu una cordera blanca,
– ¡Ay, mis siete cachorrillos
y mi perra trujillana!
– No tengo yo miedo alguno
de tu perra trujillana,
ni de tus siete cachorros
a mí se me importa nada,
que tengo yo mis colmillos
como puntas de navajas.
Quédate con Dios, pastor;
llevo la cordera blanca,
que tenías que matar
para el domingo de Pascua.
– ¡Ay!, mis siete cachorrillos
y mi perra trujillana,
que si me la recobráis
tendréis cena redoblada
y sin no me la cogís
la tendrís con la alcayada-.
Siete leguas anduvieron,
todas siete barbechadas;
al saltar un riachuelo
se trocaron de palabras:
– Toma tu cordera, perra,
toma tu cordera blanca.
No la hize dengún daño,
que yo te la entriego sana.
– Yo no quiero mi cordera
de tu boca maltratada,
lo que quiero es tu pellica
para el pastor la zamarra;
tus orejas pa pendientes,
pa pendientes pa las damas;
el larguero de tu cola
pa abanicar las mochachas
y tu cabeza la quiero
pal zurrón de las cucharas.
Por ello, cuando escribí sobre Pedro Páramo, todos aquellos fantasmas vinieron a mi mente y me preguntaba estoy vivo o estoy muerto o solo estoy en ese lugar inanimado, donde las sombras cobran vida para martirizar mi pobre existencia… seguía escuchando los ladridos del mastín, tenia los ojos cerrados y solo había niebla y tristeza.
Tengo que subir hasta la tres cruces, allí tengo un pequeño local que limpiar, de paso volveré a la cancela, volveré para martirizarme, porque no seré capaz de entrar y de nuevo ladrará la perra trujillana….pero ya no habrá lobos.
….seguramente en poco tiempo estaré muerto, descansaré, descansaré.
PD. Si cuando esto pase y un buen día encuentras en la red un blog lleno de lagrimas, serán las mías y yo no estaré lejos.
Juan Rulfo se quedo sin padre creo recordar, a muy tierna edad, siete u ocho años y poco después en plena adolescencia perdió a su madre; caminamos por la vida con las cartas marcadas y todo cuanto acontece en nuestro peregrinar, es relación de lo previamente acaecido, el relato de Juan Rulfo es espeluznante y es cierto que mi empatia con el personaje es notoria, un reflejo de mi vida, sin saberlo, pues el libro fue escrito a poco de mi nacimiento, fuimos vidas paralelas en el tiempo y la forma, porque mi mundo estuvo también lleno de fantasmas, de alegorías siniestras, de un andar a ninguna parte, me duele hasta el aire que respiro, alegórica y físicamente.
….¿Donde estas pajarillo, donde estas?
Rafael Valiente Ortiz
octubre 22, 2012

Vidas paralelas – El cerro de la horca

CAPITULO: El cerro de la horca…
….me restriego los ojos llenos de legaña, casi no puedo abrirlos, tengo frío, percibo una fuerte claridad y una sombra que se perfila en la ventana, es tan delgada que parece transparente, es mi madre…
_¡Venga dormilón que tenemus que ilnos! …pienso _¿Irnos…donde?
Me acurruco en la cama…un fuerte tirón y me veo despojado de las mantas.
_¡He dicho qu´arriba, venga cariño, que la abuela y mama tienin que trabajar!
Todo el conjunto de la planta tiene dos ventanas, no hay cristales, dos ventanucos de madera la aíslan del exterior, la habitación esta separada por una cortina, al otro lado duerme mi tío, las cenizas del rescoldo de la chimenea parecen aun estar calientes, justo el tiempo de calentar un poco de leche, me levanto, me pongo unas calzonas cortas, con un grueso jersey de lana que le han dado a mi abuela, me meto el jersey en el pantalón y me pongo tirantes para sujetarlos, así tendré menos frío, oigo voces, corro hacia la ventana, la algarabía de gitanos que viven en la parte inferior, en las cuadras, llama mi atención, compartimos la casa con ellos, yo paso mucho frío en la cama, con un colchón hecho de las hojas de millo, pero ellos, duermen en el suelo, un fuego en la parte interior de las cuadras es su compañía.
La casa ha sido encalada, detrás el adobe desguarnecido, tal y como era…
Mi abuela esta preparando el burdégano, un asno que más bien parece un perro grande por su poco tamaño, habla con los gitanos, somos como familia, mi madre ha sido madrina de bautizo de uno de ellos, una chica, Emilia….
Allí esta mi amigo José, “el cojito”, es poco mayor que yo y canta muy bien; copla y flamenco.
Grito desde la ventana…¡José, Jose!, levanta la cabeza y deja su pierna eschambarilá (mala) en el aire, se mueve como un lisiado y lleva un palo para apoyarse.
_¡Hola Rafae, baja y cantame un poquino que dormio mal y me dueli la pielna!
_¡No, no puedo tengo que irme!
Unas pocas escaleras que bajo saltando y estoy en la calle, mi abuela me sonríe y el pollino mueve las orejas…¡nos vamos al campo…a trabajar!
_¡Venga ladrón espabila!
Miro a izquierda y derecha de la calle, los cochinos están saliendo de las porquerizas, el porquero ha hecho sonar la cuerna y se los lleva en montonera, pasaran el día fuera de casa, hasta el atardecer.

Vivimos en la parte trasera de las casas de los labradores, son las eritas altas, donde viven los pobres, los humildes, los desamparados, los que a veces quieren tocar el cielo con las manos pidiendo un mendrugo de pan, pero los hay más pobres aun…las eritas bajas. Es un arrabal fuera de las murallas y dentro de ellas viven los señores, yo casi no conozco ninguno, solo entro cuando llega San Juan y hay toros, voy con mi tío, que me lleva a verlos. Algunos señores… dicen que se están haciendo casas fuera de las portonas (puertas grandes que cerraban la ciudad amurallada).
_¡Venga vamus que tas quedao alelao!…grita mi abuela.
Emprendemos el camino calle abajo (para los que bajan), nos espera un largo camino hasta llegar donde mi madre y abuela trabajan…”las esponjas”, una finca donde se cultivan pepinos muy grandes, que metemos en estanques de agua, se dejan allí hasta que se pudren y salen esponjas, esponjas que las utilizan en las ciudades para lavar y restregarse, eso, me ha dicho mi madre.

Y allí estaba mi madre, llenándome la cabeza de pájaros, tiene tanto miedo que me ocurra algo, que siempre me cuestiona y cuenta historias, de cosas de miedo, para que nunca vaya solo a los sitios, el hombre del saco que te saca las tripas, una vieja que te hace brujería o dándome sustos de muerte, como el día que figuro que se tiraba a un pozo por no hacerle caso, le quedo de escarmiento, pues intente tirarme detrás, nunca jamás volvió a repetirlo.
Llegamos hasta el pequeño puente de adobe del arroyo de Pertiguero a la derecha, a la izquierda la enorme puerta de una de las fincas que había por aquel entonces y al fondo desde mi pequeña estatura, justo atisbaba ver la aguja de la catedral, con la cual me quedaba siempre ensimismado.
El puente conducía a unas viejas casas sobre las que mi abuela contaba historias de la guerra y de los maquis, las casas estaban hiladas entre si y estaban construidas con adobe macizo lo que por entonces era casi un lujo, habían sido construidas por algún terrateniente, para albergar a sus trabajadores, esto no lo se cierto, pero era de uso en la época, al igual que la casa donde nosotros vivíamos en las Esponjas. …

Llegaban los nacionales a buscarlos y al tener corrales traseros se saltaban de uno a otro y era difícil pillarlos en sus casas, estas y muchas historias me hacían convertirme en un héroe, así que pensaba en saltar la tapia y hacer lo mismo
_¡Me estas oyendo Rafael, no cruces ese puente o los maquis te llevaran con ellos!
_¡Que si mama, que si!




Que poco imaginaba mi madre que era precisamente con lo que yo soñaba, con batallas y luchas contra los ricos y los poderosos, ese era el concepto, que otra cosa podía imaginar, excepto lo que contaban los viejos en el pueblo.

Dejé de soñar y de nuevo escuché mi nombre…._¡Rafael, Rafael!, la voz era suave y frágil aun mas que la mía, era una niña, mi compañera de viaje, lastima que no recuerdo su nombre, han pasado tantos años que mi madre y abuela ya no están para contarlo, a una se la llevo la vida y a la otra, la muerte le bebió la vida entre mis brazos…la niña era hija de Pedro y Tea, compañeros de fatiga de mi madre y abuela, vivían con nosotros en la finca….

Era verano, estaba en el puesto de control de mi trabajo, las piscinas, un grupo se acerco a mi mesa.
_¡Hola Rafael, ufff que calor hace! 
_¡Como siempre Ivan, como siempre! Una de las señoras que le acompañaban se quedo apoyada en el quicio del pórtico de entrada, mirándome fijamente, la observé, sonreí, era pelirroja, pequeñita pero fuerte…
_¡Buenas tardes Rafael…no me conoces? 
_¡Pues no, no tengo el placer! Muy segura de si misma, hizo mover las llaves que tenia en una de sus manos con un suave tintineo y afirmó….
_¡Soy hija de Pedro y Tea…te acuerdas? 
Miles de recuerdos vinieron a mi mente… ¡no puede ser, es imposible, ni por lo mas remoto lo hubiese imaginado!…tantas cosas, tantos recuerdos vividos…nos abrazamos, mas de cincuenta años sin vernos, ella se acordaba de todos los detalles, de esos amores de la niñez que se guardan en la cabeza y hacen daño en el corazón, nos abrazamos como dos niños y rompimos a llorar, mi cabeza repetía incesantemente…¿Como se llama, como se llama?…aun sigo sin saberlo, solo recuerdo…. según cuentan, el día que la violó su padre.

…Crucé las manos sobre mi trasero y enfurruñado me fui directamente hasta el puente del pequeño arroyo, mi madre salto como un resorte, me dio un azote diciéndome.
_¡Me quieres matar desgraciado, no te dicho que no pases por el puente…!, en ese momento mi madre había perdido el control y me amenazó, con los peores males sobre la tierra, por haberla desobedecido. _¡Mira!.. me dijo…
_Ves aquella encina que hay en lo alto del monte, allí se ahorcó un hombre.
-¿Por qué?…pregunte…
_¡Por ser malo igual que tu!

Aquella frase cambio para siempre la imagen de aquel lugar, no pedí explicaciones, pero mi mirada estaba clavada en aquella encina, seguimos caminando y de vez en cuando giraba mi cabeza y ella estaba allí, desde cualquier punto del camino, podía verla y el formaba parte de su entorno, el también estaba allí, lo veía colgando de una de sus ramas, fue, como una maldición.
He tenido la necesidad de volver, muchas, muchas veces, en cincuenta y muchos años he podido hacerlo, pero siempre…era mañana. Ya no me acordaba ni como era el puente, pero seguía allí rodeado de mimbres y juncales que crecían a las orillas del riachuelo, las modernas técnicas de gruesos tubos de hormigón a los que no hacia falta darles gracia alguna, no habían podido con su grácil estructura, estaba asombrado, perfilé el estrecho camino, hasta llegar a las casas adoquinadas, en ruina, nunca estuve tan cerca de ellas…casi, se me deshacen los sueños, pero el tiempo no sabe de sueños, solo pasa…tuve que levantar algunas cercas para perfilar perfectamente el cerro y tener acceso a una entrada que me permitiese la subida, mientras… volví la mirada para ver lo andado, lo que había dejado atrás, los huertos y vi la tierra vestirse presumida de un bello manto de verde nazareno, adornada por los tonos ocre y amaranto, haciendo fluir la savia de la vida, en el fondo, tocando la base del cielo se yergue la hermosa catedral… 


Me apuro en hacer breve mi camino, llego por fin a la base del cerro donde puedo iniciar la subida, es increíble como el perro y un bastón elaborado con la rama de un castaño, hacen mas suave mi camino, el perro tira fuertemente de mis cansadas piernas, tenia que haberlo hecho antes, siendo mas joven y audaz, pero la magia de hoy es impagable, no tiene precio, estoy viviendo el momento, soy,  como un niño, un anciano enamorado de sus recuerdos. 




Por fin llegué a lo alto del cerro, una nueva alambrada de espino impedía mi camino, esta allí para proteger aquel enorme pedregal, una tierra donde seguramente solo los carrascos, la retama y el jaral pudiesen coexistir, levante la mirada y sentí un escalofrió, estaba tan cerca, era fantasmagórica, seca y sola como si una maldición le hubiese quitado la vida, ella no eligió la muerte de aquel hombre, solo fue su apoyo, su bastión, el ultimo recurso y seguramente mas que por ser maldecida, murió de pena, nada pudo hacer por aquel desgraciado, al que precisamente llevo hasta allí, la tristeza de un amor imposible.

Comenzaba hacerse tarde y aun me quedaba un largo camino, pero había llegado hasta allí, para hacer algo que siempre deseé hacer, sentarme debajo de la vieja encina, tan vieja que no se si rayo alguno la seco o simplemente se quedo maldita el día que aquel hombre se quito la vida, han pasado tantos años que ya, nada importa….pero el pedregal deja al desnudo la tierra descarnada, seguramente, miró al cielo, halló en buena manera refugio en la silueta de aquel lejano y majestuoso templo, pero el buscaba un templo de vida y solo halló su perdición, eligió una rama, tercio la cuerda sobre ella y con los ojos llenos de lagrimas pidió perdón, se hizo la oscuridad sobre la tierra, al menos para él.

Dedicado a mi querida Fedra….

octubre 20, 2012

…el Che, curas, moros y comunistas, aliados de la miseria

El Che, una vida de leyenda….

Rafael Narbona dixit: La esencia del capitalismo consiste en reducir a la mayor parte de la humanidad a un estado de servidumbre. No es una fuente de riqueza, sino de exclusión que especula con la tierra, el agua y los alimentos, empujando a un genocidio silencioso a vastas regiones de África, Asia y América Latina. Se habla de crecimiento como alternativa a la austeridad, pero no habrá justicia, prosperidad e igualdad sin un crecimiento moral que debe empezar en las escuelas y extenderse al resto de la sociedad, fijando un nuevo imperativo moral basado en la solidaridad con nuestros semejantes. “El revolucionario verdadero está guiado por sentimientos de amor –afirmó Ernesto Che Guevara-. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esa cualidad”. No necesitamos más economía. Necesitamos más amor hacia los pobres, los desfavorecidos, los parados, los discapacitados, los inmigrantes sin papeles, las mujeres maltratadas, los menores y los ancianos desamparados, los olvidados y humillados, las víctimas silenciosas de la contrarrevolución liberal, cada día más numerosas y sin voz ni influencia en los centros de decisión política y financiera. Sólo la falta de ese amor explica que el gobierno de Rajoy aún se esté planteando retirar la ayuda de 400 euros para los parados que han agotado sus prestaciones. Espero que algún día se constituya un Tribunal Internacional para juzgar los Delitos Económicos contra la Humanidad.

http://intothewildunion.blogspot.com.es/2012/08/ernesto-che-guevara-el-hombre-nuevo.html

Comentarios del autor de este blog: 
*Primero aclarar que comparto muchas cosas con Rafael Narbona, el nombre y la esencia…querido Rafael: el capitalismo y por añadidura el sistema no es el paradigma, pero ensalzar el comunismo a costa de nuestras estupideces, te hace parecer falaz, cosa que a mi entender no es cierta, no obstante tu reflexión es interesante pero utópica hasta decir basta, tu lo sabes.

*…estoy perdiendo la batalla, aunque no la guerra, no se sí volver al catolicismo practicante o al comunismo recalcitrante de todos estos personajes, que al igual que los héroes de cómic quieren salvar el mundo.

El Che, el año en que yo nací, 1951


*Todos los días se me hunde un edificio y a fuerza de ver tanta idiotez cunde en mi el desanimo. El último en caer Rafael Narbona, el pobre al ser bipolar como yo, estará pasando por un momento de misticismo comunista, …. ¡no!, ¡miento! siempre estuvo ahí, igual que en el corazón de todos, ….sigamos; …enaltecer la figura del “Che”, Ernesto Guevara, para con ello colocar en un pedestal la figura de ese ser locuaz en su verbo y zote en sus maneras, que es Fidel Castro; es una aberración para redimirlo de todos los males a los que ha sometido a su pueblo. Lo que algunos no saben es que si este cerdo existe, es gracias a la carta de protección de los derechos humanos, firmada por los países mas hipócritas del mundo.
La pobreza de intelecto de este individuo FC, es digna de aparecer en el museo metropolitano de NY, como el arquetipo de un ser del paleolítico, sólo comparable a su homonimo, Hugo “El gorila” Chávez.

*Vuelve el pañuelo palestino o kufiyya, el pantalón pitillo y los moros no cejan en su escalada contra el infiel.

*Corre un fuerte virus por estos lares y estoy con gastroenteritis, o algún cabrón de moro, está contaminado los depósitos de agua con algún residuo tóxico.



*….ah yo crecí con el rosarino Ernesto Guevara, mi respeto.

*El coste de la libertad de un pueblo es tenerlo sometido durante cincuenta años y claro la culpa de esto la tienen los demás. Yo también fui admirador de Ernesto y se que lo mató su propia gente. Sí es así como piensas, lo siento Rafael Narbona me has decepcionado. Enarbolais una bandera que no es la vuestra os habéis apropiado de una idea y le habéis dado luz a una utopía. 
…..el amor por los pobres, las mujeres, los niños y bla bla bla bla; todo eso lo compartimos hasta los idiotas. 
Rafael Valiente Ortiz

Ernesto con Granados, en su viaje….

Continuará……

octubre 19, 2012

Mi perra trujillana y Pedro Paramo

Mi perra trujillana y Pedro Paramo  

La primera vez que fui a los toros me hice pis. No por el cruento drama de la lidia, sino porque tenía cinco años y me dio vergüenza decirle a mi padre que no aguantaba. Él y yo de la mano fuimos a la Monumental de Barcelona. Aún añoro la para siempre perdida sensación de seguridad que proporciona la mano de un padre cuando todavía pensamos que el nuestro es único- y lo es- y que a su lado nada malo ocurrirá. Mucho antes de que la vida me enseñara que también los padres sufren la enfermedad, la vejez y la fragilidad, aquella mano poderosa era el parapeto de estabilidad y paz tras el que crecí. De aquella tarde no recuerdo ni el albero del ruedo, ni la gracia del pasodoble, ni el colorido festivo, ni la gloria de los toreros, ni la belleza del lance.


A la salida, se me escapó el pis. Mínima, entre un bosque de bajos de pantalones y algún que otro delgado tobillo, mucho genio, avergonzada y enfurecida, aburrida y decepcionada por el espectáculo lejano y atroz le espeté a mi feliz padre, -¡todo ha sido por tu culpa!- y rabié ante sus carcajadas, sin comprender él mi drama ni yo su risa.

Desgraciado estreno en la tauromaquia. Después me volví aficionada forzosa tras largas veladas ante la televisión cuando los hermanos escenificábamos la lidia, uno torero, otro toro y otro picador entre la sonora voz de Matías Prats. Algún jarrón murió con el trasiego y algún cristal jugando al fútbol. Fútbol y toros. Franquismo. Eso decían. Se murió Franco… y ya ven. Ni el Papa de Roma, ni los reyes ilustrados pudieron con los toros y pese a Jovellanos, Larra o Martín Santos, con todo su arte y su parte, ni Goya, Lorca, Alberti, Picasso, Gerardo Diego o Hemingway, con su suerte y su muerte, hubieran sido ellos sin la Fiesta. Por no hablar de Bizet o Blasco Ibáñez.

Ahora, cuando oigo a tanto cursi igualar el dolor humano con el del toro-¡qué terrible instrumento de tortura es el anzuelo, que nos proporciona la heroica y sabrosa merluza de pincho vedada (supongo) por coherencia a la santa legión de los feroces antitaurinos- acoso, tortura y ablación del clítoris en el argumentario, me espeluzna este frenesí prohibitivo tan buenista, sesgado y peligroso, que apesta como pocos a moralina inquisitorial.



*Nota del autor de este blog:
Cuanto me hubiese gustado a mi tener aquella mano poderosa cogiendo la mía, llevándome a los toros o simplemente pasear y sentados en un banco y en un día como hoy de otoño ventoso, sentir sus dedos sobre mi cara, acurrucarme al abrigo del viento y decirle: ¡Papá te quiero!.
No fue así, no pudo ser y nunca lo sera, no conocí esa fuerza, esa mano poderosa, ni tan siquiera la autoridad manifiesta del padre, que cuando eres niño tanto necesitas, nací solo, solo al arrullo de mi madre, como una pequeña fiera, y no nací muy fuerte porque las circunstancia que se dieron no eran buenas, hambre no pasé, pero en ningún momento llene hasta saciarme y con la debilidad aparente que siempre tuve desarrolle una fuerza interior poco común, es la que hasta hoy me ha sostenido y con ella he querido dar a mis hijos lo que nunca tuve….amor.
A veces lo veo caminar entre la sombras, es un anciano, viejo y vencido, nos miramos a los ojos y nos decimos tantas cosas….las mas importantes se guardan en la esclavitud de mis silencios, ni siquiera a mis hijos, hoy con mi madre muerta, nada tengo que perder, aunque no se termine el suplicio, gritaré donde nadie me oiga;…¡Papa te quiero!
Ya no puedo más, no puedo, paso por la puerta de su finca, quiero entrar y no puedo, me paro en la cancela, la casa esta lejos, un enorme perro mastín percibe mi presencia, odio a ese perro, sus ladridos molestan hasta mis pensamientos.
Y me acuerdo de mi abuela cuando me cantaba de niño…El romancero de “la loba parda”:
Tardecita primavera
estaba yo en mi majada
remendando mis zapatos
y aguzando mi alcayada,
vide venir siete lobos
por una honda cañada,
venían echando suertes
para entrar en mi majada.
Le tocó a la probe loba
patizumba y jorobada.
Siete güeltas dio a las redes
y no pudo sacar nada,
al cabo las ocho güeltas
quitu una cordera blanca,
– ¡Ay, mis siete cachorrillos
y mi perra trujillana!
– No tengo yo miedo alguno
de tu perra trujillana,
ni de tus siete cachorros
a mí se me importa nada,
que tengo yo mis colmillos
como puntas de navajas.
Quédate con Dios, pastor;
llevo la cordera blanca,
que tenías que matar
para el domingo de Pascua.
– ¡Ay!, mis siete cachorrillos
y mi perra trujillana,
que si me la recobráis
tendréis cena redoblada
y sin no me la cogís
la tendrís con la alcayada-.
Siete leguas anduvieron,
todas siete barbechadas;
al saltar un riachuelo
se trocaron de palabras:
– Toma tu cordera, perra,
toma tu cordera blanca.
No la hize dengún daño,
que yo te la entriego sana.
– Yo no quiero mi cordera
de tu boca maltratada,
lo que quiero es tu pellica
para el pastor la zamarra;
tus orejas pa pendientes,
pa pendientes pa las damas;
el larguero de tu cola
pa abanicar las mochachas
y tu cabeza la quiero
pal zurrón de las cucharas.
Por ello, cuando escribí sobre Pedro Páramo, todos aquellos fantasmas vinieron a mi mente y me preguntaba estoy vivo o estoy muerto o solo estoy en ese lugar inanimado, donde las sombras cobran vida para martirizar mi pobre existencia… seguía escuchando los ladridos del mastín, tenia los ojos cerrados y solo había niebla y tristeza.
Tengo que subir hasta la tres cruces, allí tengo un pequeño local que limpiar, de paso volveré a la cancela, volveré para martirizarme, porque no seré capaz de entrar y de nuevo ladrará la perra trujillana….pero ya no habrá lobos.
….seguramente en poco tiempo estaré muerto, descansaré, descansaré.
PD. Si cuando esto pase y un buen día encuentras en la red un blog lleno de lagrimas, serán las mías y yo no estaré lejos.
Juan Rulfo se quedo sin padre creo recordar, a muy tierna edad, siete u ocho años y poco después en plena adolescencia perdió a su madre; caminamos por la vida con las cartas marcadas y todo cuanto acontece en nuestro peregrinar, es relación de lo previamente acaecido, el relato de Juan Rulfo es espeluznante y es cierto que mi empatia con el personaje es notoria, un reflejo de mi vida, sin saberlo, pues el libro fue escrito a poco de mi nacimiento, fuimos vidas paralelas en el tiempo y la forma, porque mi mundo estuvo también lleno de fantasmas, de alegorías siniestras, de un andar a ninguna parte, me duele hasta el aire que respiro, alegórica y físicamente.




…la sombra de mi madre…¡Te quiero! ¿Donde estás pajarillo, donde estas?